
¿Cuáles son las razones de la absoluta impunidad israelí, que transgrede todas las leyes internacionales y los principios más elementales de la convivencia humana?
¿Cómo puede una diminuta nación tener como rehén a toda la humanidad, imponer su ley de la barbarie y que nadie levante la voz?
Dos han sido los mecanismos utilizados por el estado de Israel para asegurarse el presente estado de parálisis de la comunidad internacional. Uno, su dominio y control de los medios de comunicación en los países de Occidente, la mayoría de los cuales están en manos, directa o indirectamente, de magnates judíos.
Otro, el sistema de autodefensa que inmediatamente califica de anti-semitismo cualquier critica a la política de Israel o cualquier comentario que no reverencie a la comunidad judía, como si estuviera por encima de cualquier obligación de rendir cuentas ante nadie. Si la fórmula del antisemitismo tenía su razón de ser después de la persecución sufrida en la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, ahora es pura demagogia y manipulación mediática, que incluso han conseguido incorporar como delito en los sistemas jurídicos de muchos países.La posesión de armas atómicas por parte de este minúsculo estado, que hace gala una y otra vez de la más atroz brutalidad y el más cínico desprecio por los derechos y la dignidad de todos los que no son de su especie, es una amenaza para toda la humanidad y es incoherente que americanos y europeos quieran imponer, con razón, una vigilancia al desarrollo nuclear de Irán, mientras que Israel no esté sujeto a ningún control, ni haya firmado ningún tratado internacional de limitación de la proliferación nuclear.